sábado, 10 de febrero de 2018

Chiloé cosas

Bueno y le pregunté a la Vale si podíamos acompañarla a clases de Taekwondo. La acompañamos. Era muy difícil y era una clase para gente avanzada, estaba muy perdida, pero fue rico hacer ejercicio. Al final de la clase la Vale me pegó dos veces en el brazo y todavía tengo el moretón, me dolió mucho, pero me dio risa. A la Emi le pegó en las costillas una patada gigante y todas nos asustamos porque la Emi nunca exagera, pero después se lo tomó con humor porque la Vale es súper bruta y chistosa. Después de la clase me dio uno de los antojos agresivos por papas fritas con ketchup así que tuvimos que ir a buscar por las calles de Castro, encontramos un lugar donde casi me echan porque eran puros gordos picaos a jipis que me culparon por botar basura innecesaria. Lo que pasa es que pedí papas para llevar y me miraron feo porque los envases para llevar son malos para el medio ambiente. Cómo voy yo a ser inconsciente de eso!!! Paso todos los segundos de mi vida consciente de eso. Los odié y lo peor era que las papas estaban exquisitas. Después cuando nos estábamos yendo, la Alicia, una amiga bailarina de la Vale la llama para juntarnos a tomar michelada, a Michelle Adams no se le puede decir que no.

El día siguiente hizo mucho frío, la Vale se quedó atendiendo pacientes de acupuntura, entonces con la Emi fuimos a comprar carne e hizo carne al vino tinto con papas, quedó como master chef en la casa de la Vale, estaban tan contentas.

Después el miércoles fuimos a recorrer Castro con la Emi, caminamos harto, por la calle Pedro Montt, donde están todos los palafitos. Nos metimos a un bote para navegar la bahía de Castro. Me encanta sentir que me despego un rato de la tierra, ahora soy agua, mínima en el agua, pero grande, siento el viento y me siento viva junto al mar. Es nuestro segundo viaje en bote con la Emi, el primero fue en Concepción, ese día hacía tanto frío, pero fue tan lindo, después al llegar a la casa con la narices rojas, nos hicimos una tortilla de papas exquisita. Ahora en Chiloé nos fuimos a la feria artesanal, compré imanes y lanitas para mis abuelos y papás. Con ya tocar un chaleco era comprometerse para comprarlo así que prefería mirar de lejitos, aunque si hubiera tenido harta plata me los hubiera comprado todos para regalarle a toda mi gente. Queda pendiente en mi cabeza tejer así de bien para este invierno.

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